CUANDO SE VENDE CENSURA DONDE SOLO HABÍA UNA PETICIÓN DE VERDAD

Publicado el 26 de agosto de 2025, 7:10

Estrategia discursiva de Ríos Carratalá

  1. Escudo académico y judicial: se ampara en la sentencia del contencioso-administrativo para proclamar que tiene razón y no debe rectificar nada.

  2. Uso de enlaces como coro: añade numerosos enlaces de prensa y medios afines, que repiten su versión sin contrastarla. Busca mostrar un “consenso mediático” para reforzar su relato.

  3. Desviación del conflicto real: enmarca la cuestión como un ataque a la “libertad de investigación”, cuando lo que se pidió fue la supresión de datos falsos y manipulados.

  4. Victimismo corporativo: se presenta como defensor de la verdad frente a un supuesto intento de censura, y oculta los puntos clave de la sentencia que no le favorecen.

Puntos discutibles o falsos

  1. “Libertad de investigación”: se invoca este principio para encubrir falsedades. La sentencia no avala la veracidad de sus escritos, solo resolvió un aspecto administrativo.

  2. Los medios citados: repiten sin contraste que mi padre fue “secretario judicial de la condena a Miguel Hernández” o que la familia quería “borrar su nombre”. Ambas son afirmaciones falsas:

    • Antonio Luis Baena Tocón no fue secretario de ningún consejo de guerra.

    • Nunca se pidió borrar su nombre, sino rectificar falsedades.

  3. Ocultación de lo que sí declaró la sentencia:

    • Que mi padre era abogado.

    • Que no estuvo en ningún consejo de guerra.

    • Que no pidió penas de muerte ni para Miguel Hernández ni para nadie.
      Eso, Ríos y los medios afines lo silencian.

  4. Trilerismo argumental: transforma una demanda de rectificación en un intento de “censura histórica”, cuando en realidad la causa estaba fundamentada en el derecho a la verdad y al honor.

Réplica narrativa: Trilerismo académico: cuando se vende censura donde solo había una petición de verdad

El título elegido por Ríos, Una sentencia a favor de la libertad de investigación, no es más que una maniobra de distracción y es en sí mismo un ejemplo de manipulación. La resolución judicial nada tenía que ver con eso: no proclamaba ninguna libertad abstracta ni amparaba sus escritos; simplemente resolvía un trámite administrativo. Pero él, como buen trilero, acomoda el fallo a su relato, dándole un sentido que nunca tuvo.

La sentencia de septiembre de 2021 declaró, entre otras cosas, que mi padre era abogado, que no estuvo en ningún consejo de guerra y que no pidió condena de muerte para nadie. Pero de eso, Ríos no dice nada, ni una palabra. Sus voceros académicos y mediáticos tampoco.

En cambio, prefiere rodearse de un coro mediático que repite como loros su eslogan favorito: “el secretario judicial de la condena de Miguel Hernández”. Ni es verdad, ni hay un solo documento que lo sustente. Tampoco es cierto que la familia quisiera “borrar su nombre”: lo que pedimos fue la supresión de datos falsos y manipulados, algo muy distinto.

Nadie recurrió para borrar nada. Lo que se recurrió fue la difusión de falsedades sobre ese nombre. Aquí, El País, Alicante Plaza, eldiario.es o El Español actuaron más como voceros de Ríos que como periodistas, difundiendo titulares sectarios sin contraste alguno. Ahí siguen los enlaces, publicitados en la web del catedrático...

El colmo es que pretenda colocarse como mártir de la libertad de investigación. No se trata de censurar ni de ocultar archivos. Se trata de no manipular documentos históricos ni inventarse biografías al servicio de una ideología.

Esta es la esencia de su modalidad de trilerismo intelectual: presentar lo que no fue, ocultar lo que sí fue y desvirtuar el problema. A partir de ahí, construye un relato donde yo aparezco como enemigo de la investigación, incluso como culpable de que “la investigación en España esté en peligro”. Eso no es rigor académico, es delirio de grandeza.

Lo más revelador es que la propia sentencia fue recurrida al TSJ de Valencia porque el juez se declaró incompetente para pronunciarse sobre cuestiones académicas. Ríos lo oculta, porque desmonta su relato triunfalista.

Tal como expuse en mi entrada La farsa de la colaboración (20/08/2025), https://antonioluisbaenatocon-es6.cms.webnode.es/l/la-farsa-de-la-colaboracion-2019/, aportando copia del escrito de supresión de datos y la respuesta de Ríos, este episodio muestra lo mismo de siempre: en vez de rectificar, buscó huir hacia adelante, amplificar el ruido mediático y esquivar cualquier responsabilidad. Una manipulación extrema y fanática que no resiste el menor contraste.

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