CUANDO UNAS MANOS PARECEN HACERLO TODO

Publicado el 10 de junio de 2026, 9:33

Cuando unas manos parecen hacerlo todo

A propósito de una frase sobre Antonio Luis Baena Tocón

 

Lunes 10 de junio de 2026

Hay frases que, con apenas unas palabras, consiguen ampliar el significado de unos hechos.

En ocasiones no es necesario afirmar expresamente que una persona decidió, ordenó o condenó.

Basta con sugerir una proximidad constante a determinados acontecimientos para que el lector complete el resto de la historia.

Una de esas expresiones aparece en Nos vemos en Chicote (Juan Antonio Ríos Carratalá, 2025) al afirmar que "muchos sumarios pasaron por sus manos".

La frase merece una reflexión.

Una frase aparentemente sencilla

A primera vista, la expresión parece describir un hecho administrativo.

Muchos sumarios. Un funcionario. Unas manos por las que pasan documentos.

Sin embargo, el efecto que produce va mucho más allá de esa descripción material.

El lector puede percibir cercanía permanente a numerosos procedimientos represivos, participación relevante en ellos y una relación continuada con múltiples causas y sus consecuencias.

La amplitud de la fórmula permite que una función concreta termine adquiriendo un alcance mucho mayor.

Las manos y las decisiones

Existe una diferencia importante entre que un documento pase materialmente por unas manos y que esas mismas manos decidan su contenido, su desarrollo o sus consecuencias.

Los procedimientos judiciales y administrativos suelen estar formados por distintos órganos, cargos y competencias.

No todas las personas que intervienen en un expediente desempeñan las mismas funciones ni poseen idéntica capacidad de decisión.

Precisamente por ello resulta importante distinguir entre la existencia de una intervención documental y la atribución de responsabilidades que corresponden a otros niveles de decisión.

Las palabras importan.

Y las imágenes que evocan también.

El riesgo de las asociaciones

La expresión adquiere todavía mayor fuerza cuando se acompaña de nombres, procesos y referencias acumuladas.

Con el paso del tiempo he llegado a pensar que los documentos merecen ser leídos con atención, pero también con prudencia.

Porque una cosa es que unos papeles pasen por las manos de una persona.

Y otra muy distinta que esa persona termine apareciendo, una y otra vez, incluso allí donde los propios documentos apenas permiten encontrar su rastro o ni lo encuentran.

Quizá por eso sigo creyendo que las personas reales suelen ser bastante más complejas que las imágenes que a veces construimos sobre ellas.

Y, sin necesidad de afirmarlo expresamente, una función concreta puede terminar asociándose a responsabilidades mucho más amplias.

No se trata únicamente de lo que dicen los documentos.

También importa el relato que se construye alrededor de ellos.

Lo que suele quedar fuera del foco

Cuando se contempla una trayectoria exclusivamente desde esa perspectiva pueden quedar en segundo plano otros elementos igualmente reales.

Las circunstancias personales.

La propia organización jerárquica de los órganos en los que se trabajaba.

La delimitación efectiva de las funciones desempeñadas.

Y las limitaciones propias de cualquier puesto subordinado dentro de una estructura administrativa o judicial.

Las biografías suelen ser más complejas que las etiquetas y también más complejas que determinadas imágenes literarias.

Un recuerdo personal

Yo no conocí a mi padre entre montañas de expedientes.

Lo conocí ayudando a vecinos que acudían a casa para pedir consejo y a los que nunca vi cobrar una peseta.

Lo conocí llevando la contabilidad de un amigo cuando las necesidades familiares aconsejaban completar los ingresos.

Lo conocí cantando mientras se duchaba, mientras mi madre golpeaba la puerta pidiéndole prudencia porque todavía conservaba los miedos que una guerra y una dura posguerra habían dejado en tantas familias.

Quizá por eso siempre me ha resultado difícil reconocer en determinadas etiquetas a la persona que yo conocí.

Reflexión final

Los documentos son indispensables para conocer la Historia.

Pero las palabras que utilizamos para explicarlos también forman parte de esa Historia.

Quizá por eso convenga distinguir siempre entre las funciones que una persona desempeñó, las responsabilidades que realmente tuvo y las interpretaciones que posteriormente se construyen alrededor de ellas.

Porque las personas son más complejas que los expedientes.

Y, muchas veces, también más complejas que las frases con las que intentamos resumir una vida.

Y como decía anteriormente: “una cosa es que unos papeles pasen por las manos de una persona.

Y otra muy distinta que esa persona termine apareciendo, una y otra vez, incluso allí donde los propios documentos apenas permiten encontrar su rastro o ni lo encuentran.

Quizá por eso sigo creyendo que las personas reales suelen ser bastante más complejas que las imágenes que a veces construimos sobre ellas”.

Fuentes y memoria familiar

Esta reflexión parte de la lectura de Nos vemos en Chicote, de la documentación conservada sobre Antonio Luis Baena Tocón y de recuerdos familiares que forman parte de la memoria transmitida en el ámbito doméstico.

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