MI PADRE, SIN ETIQUETAS

Publicado el 27 de junio de 2026, 0:52

Mi padre, sin etiquetas

INTRODUCCIÓN A LA SERIE "PEQUEÑAS HISTORIAS DE UNA PERSONA CORRIENTE."

"Pequeñas historias de una vida corriente. Porque una persona no cabe dentro de una etiqueta."

 

Durante mucho tiempo pensé que nunca escribiría estas páginas.

Sinceramente, habría preferido que no fueran necesarias.

Habría preferido que mi padre hubiera seguido viviendo únicamente en el recuerdo de su familia, de sus amigos, de quienes trabajaron con él y de quienes compartieron una parte de su vida.

Pero, cuando una persona deja de ser un recuerdo para convertirse en un personaje sobre el que otros escriben, interpretan, juzgan o etiquetan, también nace el derecho de quienes la conocieron a contar cómo era en la vida cotidiana.

No pretendo reescribir la Historia.

Tampoco convencer a nadie.

Ni construir una imagen idealizada.

Mi padre tuvo virtudes, defectos, alegrías, preocupaciones, manías y silencios, como cualquier otra persona.

Lo que sigue no es un expediente, ni una sentencia, ni un ensayo.

Son recuerdos.

Pequeñas escenas que han permanecido conmigo durante muchos años: el sonido de unas llaves abriendo la puerta de casa, un periódico enrollado bajo el brazo, un sillón rodeado de libros, una radio de onda corta, un café compartido en la cocina, unos tebeos de domingo, un paseo por Córdoba o una conversación que entonces parecía intrascendente y que hoy cobra un significado completamente distinto.

Quizá algún lector encuentre aquí una España que ya no existe.

Quizá otros reconozcan la casa de sus propios padres o abuelos.

Y quizá alguno descubra que una vida no cabe dentro de una etiqueta.

No escribo estas páginas para discutir con nadie.

Las escribo para que los recuerdos no tengan menos valor que las interpretaciones y para que el hombre que yo conocí no quede oculto detrás del personaje que otros han construido.

Si al terminar esta serie alguien siente que ha conocido un poco mejor a una persona corriente, un padre de familia, un lector incansable, un servidor público, un marido, un amigo o simplemente un hombre que intentó vivir conforme a su conciencia, habré conseguido todo lo que pretendía.

Porque, al fin y al cabo, ésta no es la historia de un personaje.

Es la historia de un padre.

Y de las cosas que un hijo aprendió sin darse cuenta mientras escuchaba, cada día, el sonido de unas llaves girando lentamente en la cerradura.

Añadir comentario

Comentarios

Todavía no hay comentarios

Crea tu propia página web con Webador