DIEZ ENTREGAS PARA CUBRIR UN ERROR: LA SERIE DE MIGUEL HERNÁNDEZ Y EL SILENCIO SOBRE BAENA TOCÓN

Publicado el 31 de agosto de 2025, 8:53

Títulos originales:
Errores e irregularidades en el proceso a Miguel Hernández (1–10)
(en la nº 9, “Errores e imprecisiones” en lugar de “irregularidades”)

Fechas: del 13 de noviembre al 1 de diciembre de 2021

Enlaces:

  1. 13/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-irregularidades-en-el-proceso.html

  2. 20/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-irregularidades-en-el-proceso_20.html

  3. 22/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-irregularidades-en-el-proceso_22.html

  4. 24/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-irregularidades-en-el-proceso_22.html

  5. 24/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-irregularidades-en-el-proceso_63.html

  6. 25/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-irregularidades-en-el-proceso_25.html

  7. 28/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-irregularidades-en-el-proceso_28.html

  8. 30/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-irregularidades-en-el-proceso_30.html

  9. 30/11/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/11/errores-e-imprecisiones-en-el-proceso.html

  10. 01/12/2021 – https://varietesyrepublica.blogspot.com/2021/12/errores-e-irregularidades-en-el-proceso.html

     

Modo de alusión

  • No hay mención directa a mi padre ni a ti.

  • Alusión indirecta e interesada: al centrarse en Miguel Hernández y sus procesos judiciales, Ríos refuerza el marco narrativo en el que ya había situado falsamente a mi padre como “secretario judicial de la condena”.

Estrategia discursiva de Ríos Carratalá

  1. Acumulación de entregas: diez posts seguidos, que aparentan rigor y exhaustividad.

  2. Blindaje discursivo: justo después del eco mediático de septiembre–octubre 2021, intenta consolidarse como especialista incuestionable en el caso Hernández.

  3. Cortina de humo: en vez de reconocer errores previos (atribuir a mi padre funciones que correspondían a otros, entre otras variopintas falsedades), se sumerge en una avalancha de datos técnicos.

  4. Autoridad fabricada: “yo he leído todo el sumario, por tanto no me equivoco”. La cantidad sustituye a la precisión.

Puntos discutibles

  • Nunca antes había publicado tanto seguido sobre Miguel Hernández. Esto coincide con la presión judicial y mediática que sufría, lo que sugiere que buscaba desesperadamente munición para su relato.

  • Desplazamiento del foco: si bien habla de irregularidades, omite la más clara: la suya propia, al haber atribuido a mi padre un papel que no tuvo, entre otras falsedades.

  • Lectura selectiva: en vez de iluminar el conjunto del proceso, parece rastrear con lupa detalles que sirvan para sostener su discurso.

  • Confusión añadida: la reiteración de “errores” en los títulos transmite la idea de que él corrige lo que otros pasaron por alto, pero nunca corrige lo que él mismo deformó.

Réplica narrativa: Diez entregas para cubrir un error: la serie de Miguel Hernández y el silencio sobre Baena Tocón

Entre noviembre y diciembre de 2021, Ríos publicó nada menos que diez entradas consecutivas sobre los “errores e irregularidades” en el proceso a Miguel Hernández. Nunca había dedicado tanto espacio seguido al poeta, ni siquiera en años anteriores. ¿Por qué entonces? Porque venía de septiembre y octubre, meses en los que una sentencia judicial desmontaba parte de su relato y la prensa hablaba de él como “furioso”.

La estrategia es clara: blindarse con datos, saturar con entregas y presentarse como el gran especialista. Es un patrón típico: en lugar de reconocer su error —haber atribuido a mi padre, Antonio Luis Baena Tocón, funciones que no le correspondían— decide taparlo con una avalancha de publicaciones técnicas. Como si la cantidad de posts pudiera compensar la falta de verdad.

Pero hay un detalle que no puede ocultar: nunca había leído tanto y con tanto detalle los sumarios de Miguel Hernández como en ese momento. Y no por amor a la investigación, sino porque necesitaba encontrar algo, lo que fuera, para sostener el bulo que había construido en torno a mi padre.

Así convierte las irregularidades del proceso de Hernández en una cortina de humo. Habla de defectos procesales, de imprecisiones históricas, de olvidos documentales… pero calla la irregularidad más obvia: haber señalado con nombre y apellidos a una persona inocente como si fuera pieza clave en aquel consejo de guerra.

Diez entregas seguidas no son signo de rigor, sino de desesperación. Publicar mucho no es lo mismo que investigar bien. Y en este caso, más que erudición, lo que destilan esas entradas es un intento de tapar con ruido el error original.